Medio marino

El efecto acumulativo de la sobrepesca, la destrucción de los ecosistemas costeros, la contaminación y el cambio climático han provocado la degradación de los océanos y el empobrecimiento de las comunidades marinas. Además de la pérdida de especies y hábitats, la degradación de mares y áreas litorales merma los recursos de los que depende gran parte de la humanidad, mientras que en otros casos su contaminación desaconseja e incluso impide el consumo de alimentos procedentes de áreas marinas cada vez más extensas.

Barco pesquero

Frente a una creciente demanda de productos pesqueros, casi el 87% de las pesquerías marinas mundiales está sobreexplotada o ha colapsado, en ocasiones de forma irreversible. La acuicultura no puede proporcionar una respuesta a este diferencial en aumento, ya que o bien se basa en piensos elaborados por la pesca industrial o entra a competir con otros consumidores de proteínas vegetales, como la ganadería. Sin olvidar los graves impactos que puede llegar a generar en el litoral.

Abordamos la preservación del litoral, y particularmente de las zonas que aún conservan sus características naturales, a través de instrumentos legales realmente efectivos, y de estrategias de desarrollo litoral sostenible en concordancia con las estrategias europeas en esta materia. Reivindicamos además un litoral bien conservado, público, y en su papel de generador de riqueza y empleo sostenibles y de protector natural frente a las inundaciones. Por ello, promovemos la devolución al dominio público, la recuperación y la restauración de tantas áreas costeras como sea posible.

Esperamos que se revierta la situación legal que la nueva “Ley 2/2013, de 29 de mayo, de protección y uso sostenible del litoral” ha generado, al vulnerar el principio por el cual el dominio público marítimo-terrestre es inalienable, imprescriptible e inembargable, al promover y facilitar la privatización del litoral, reduciendo la servidumbre de protección, o promoviendo la ocupación y la construcción en zonas identificadas como áreas de riesgo potencial de inundación, según diferentes estudios preliminares del CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas del Ministerio de Fomento) o la Universidad de Cantabria.

En el trabajo en océanos y recursos marinos, Salvia se une a la corriente de desarrollo de nuevas herramientas para la gestión de la pesca basada en los ecosistemas. Estas herramientas van desde la adopción genérica del principio de precaución, a su concreción en nuevos modelos matemáticos para estimar el grado de vulnerabilidad de los ecosistemas marinos.

Apostamos por el desarrollo de formas de gestión de los recursos basadas en derechos y obligaciones, mediante comités de cogestión de todos los actores; por la delimitación de los ámbitos de uso de los diversos artes pesqueros; por la promoción de zonas marinas protegidas, y por la formación de la sociedad civil y la información a los consumidores. Creemos que es muy importante potenciar la participación del sector pesquero en proyectos de investigación y protección ambiental, y revisar las fórmulas de comercialización, de forma que se incentiven los métodos de pesca selectiva y se prime la calidad sobre la cantidad.

En lo que respecta al uso energético del mar, en Salvia pensamos que debe basarse en el aprovechamiento de sus formas de energía renovables, como la eólica, de las olas, mareal… siempre de manera que se evite o minimice su impacto sobre la biodiversidad marina y los ecosistemas.